La abolición: Cómo garantizar que los medios y el fin sean coherentes

Si uno se declara “abolicionista” pero apoya la reforma de las leyes de bienestar animal como un medio para obtener la abolición, nos encontramos ante un uso del término “abolición” radicalmente opuesto a mi interpretación de este concepto. Para mí, la abolición es un término que identifica una postura en la que no hay lugar para la legislación de bienestar animal ni su reforma.

Piénsalo desde este punto de vista:

Dos individuos, A y B, se declaran defensores de la paz. A quiere lograr el objetivo de la paz mundial y apoya la resolución pacífica de conflictos como uno de los medios para llegar a ese fin.

B dice que él/ella también quiere lograr que haya paz en el mundo, y apoya la guerra como uno de los medios para llegar a ese fin. (De hecho, esta segunda postura refleja bastante bien la política exterior de Estados Unidos.)

Tanto A como B se describen como defensores de la paz, pero B aboga por un medio –la violencia—que es totalmente opuesto a su supuesto objetivo, la paz. Y argumenta que la ausencia de paz (la guerra) es un medio válido para conseguir la paz.

Los defensores de los animales que apoyan la reforma de la legislación de bienestar animal a menudo argumentan que su objetivo es la abolición; según ellos, quieren acabar con cualquier uso de los animales. Pero defienden un uso “feliz” como medio para llegar al objetivo del no-uso de los animales. Esta situación se asemeja al uso de la guerra como medio para obtener el fin de la violencia, es decir, la paz. Los bienestaristas que se declaran como abolicionistas argumentan que un uso “feliz”, “delicado” o “compasivo” es una forma moralmente aceptable de llegar al objetivo de no usar a los animales.

¿Ves el problema?

Para mí, el término “abolicionista” sólo se está usando correctamente cuando los medios son coherentes con el fin, y los medios que yo defiendo son el veganismo a nivel personal, y el apoyo creativo y pacífico del veganismo a nivel social. El fin es el no-uso, y los medios elegidos para obtener este fin deben ser el no-uso a nivel individual y la defensa del no-uso a nivel social.

La abolición, según mi interpretación del término, excluye la legislación sobre el bienestar animal. Según mi interpretación, la abolición descarta la postura de que un uso “feliz” es un medio aceptable para llegar al fin (el no-uso), al igual que defiendo que la guerra no es un medio moralmente aceptable de conseguir la paz.

Si no eres vegano/a, por favor, hazte vegano/a. El veganismo se basa en la no-violencia. En primer lugar, se basa en la no-violencia hacia otros seres sintientes. Pero también se basa en la no-violencia hacia la Tierra y uno mismo.

Y nunca jamás te creas la absurda idea de que debemos promover la “explotación feliz” de los animales para lograr que la gente se haga vegana. Al contrario: la industria de la “explotación feliz” tiene como objetivo conseguir que los consumidores acepten más fácilmente la explotación animal.

¡El mundo es vegano! Si tú quieres.

Gary L. Francione
Profesor, Rutgers University

©2013 Gary L. Francione